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Historia

En 1937, Sáenz Peña atravesó una angustiante sequía por lo que la Municipalidad solicitó ayuda al gobierno nacional. Este envió un equipo perforador que trabajó en la manzana 60, que entonces era una plaza. El agua obtenida fue catalogada como “no potable” y se la destinó al riego de las calles. La sequía fue superada como tantas otras, según la comunidad católica por la llegada de Don Orione; mientras que el agua obtenida del pozo de la manzana 60 picaba todas las superficies de chapa, incluido el camión regador.nosotros_img

Para 1941, el agua motivaba comentarios: corría por la cuneta en dirección a la avenida 28- dejándola blanca de salitre – dando la oportunidad a los vecinos de descubrir sus virtudes sanadoras (en pocos días se curó un perro que sufría de sarna, cuya dueña lo bañaba en la cuneta). Inmigrantes checos las comparaban con otras de características semejantes de su país. El ingeniero Viapiano, que vino a construir el Mercado Municipal, también advirtió sobre sus posibles propiedades.

Finalmente el secretario municipal, Julio Oscherov, llamó la atención al intendente Dr. José Pavlotzky, quien llevó personalmente una damajuana de 10 litros de agua a Bs. As. para su análisis. Fue entonces que los saenzpeñenses supimos que teníamos aguas curativas en Sáenz Peña. Viapiano construyó el primer baño, que consistía en una pequeña pieza. Pavlotzky, socialista, médico de profesión, soñó para la ciudad grandes proyectos relacionados con el Termalismo.